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06 noviembre 2008

júrgale júrgale

En el Tenosique fronterizo, estado de Tabasco, a escasos kilómetros de la frontera con Guatemala, se acostumbra esta danza todos los domingos previos a los días de semana santa. Las fotos son de una cámara de esas kodak desechables de lente plástica con una película iso 400 de 24 tiros, sucede que ese día con la prisa y la supuesta madrugada para después de tes horas de viaje llegar temprano, olvidamos la bateria y el cagador. Tamaño de desgracia. Estas imagenes salieron hoy del laboratorio y complementan la experiencia de hace medio año contada aquí en una entrada vieja.
La celebración del pochó, como se le llama, coincide el carnaval (que se celebra por la noche) y termina con el miércoles de ceniza. La danza es una fiesta del pueblo donde los participantes no acuden al llamado de alguna institución convocante. Cada quien asiste y participa por gusto e iniciativa propia.


Hace quizá unos diez años participé en la danza (hay quien dice que es imposible ser tenosiquense y no participar en ella por lo menos una vez en la vida), es sófocante estar bajo esa careta de madera, sombrero, camisa manga larga y chaleco de costal de henequén. Sin contar el sol y los 36-40 grados a la sombra. Pero sumamente gratificante y grandiosamente divertido andar tirando harina y hacer travezuras a los conocidos transeuntes que en el clima del ralajo, no reclaman y se suman a la diversión. No les queda de otra pues.
Los cojóes hacen un círculo y danzan al ritmo de las seis tonadas o tiempos que marca el sonido del tambor. Desde un preludio bum bum lento hasta la exaltación de un batir bélico bumbúm-bumbúm-bumbúm y una flauta de carrizo que imita un llanto como de agua. Al centro las mujeres "pochoveras" danzan con una gran bandera roja. Más al centro los hombres tigre.

Y una energia extraña desborda el ambiente entre gritos guturales y el "júrgale júrgale" que repiten los cojoes moviendo el "shiquish", un palo de guarumo hueco con semillas en su interior. Las caretas llevan pintadas imagenes diversas, desde motivos de jaguar, guacamayas, colores psicodélicos hasta caracteres orientales. A ésto le llamo sincretismo.
una tradición que se hereda

El ritual se repite en cada una de las colonias o barrios de la ciudad y culmina en el parque central.
A ese momento ya son las tres o cuantro de la tarde.
Y en la noche el tradicional carnaval viene a efecto con su tradicional desfile de carros alegóricos y las no menos acostumbradas comparsas. Uno de los carnavales que sobreviven y brillan aun con luz propia por estos rumbos del sureste mexicano.
En la noche nos fuimos de paseo en lancha al Usumacinta "el mono sagrado", milenario río que se forma en la república de Guatemala y que este año ha bajado tremendas cantidades de agua selva arriba lo cual provocó una inundación de esas a la que tarde a temprano volveremos a costumbrarnos.
en la foto Lot y Odemary, proximos a estrenarse como padres, Nancy que mira a la cámara con restos de harina en la cara, de espaldas Samanta y su madrehermana Indira.

5 comentarios:

Indira BRoca dijo...

ya casi un año del último viaje juntos, gracias por regalarnos un poco de la magia de aquel fin de semana largo.
por cierto, alguna maldición gitana debemos de tener, que siempre pasa algo que impide tomar fotos y cuando las tomamos, acaban como las de mi cel, jejeje.
un beso, a todos,
desde tierra totonaca.

CRISTINA dijo...

Me encanta saber de costumbres, ritos, tradiciones. Me gusta mucho ver cómo se expresan las gentes de los distintos lugares del mundo, como celebran sus alegrías, como sufren las penas.
Muy chulo este post. Muy bonito.

Besos, Alejandro

CRISTINA dijo...

Ah...y ¡¡suerte con tus estudios de comunicaciones!!
Al abandonar la Ingeniería ya no podrás hacer los circuitos de otra "Vostok", por ejemplo, pero seguro que haces grandes cosas en otros campos.

Más besos.

Y otra cosa, que sigo buscando la canción de la que me hablaste pero resulta que ahora tengo el emule fatal...a ver si lo arreglo todo y por fin la escucho.
Chaoooooo

Licha la de los Piojos dijo...

Diablos!!! Y nunca fui cuando estuve cerca. Siempre quise conocer esa tradición.
gracias por ponerla en el blog para que al menos así al conozca.
un abrazo.

M.Eugenia dijo...

Me encanta el clorído de la fiesta, el arraigo de las tradiciones y las distintas maneras que hay de celebrar las cosas.
....y el río Usumacinta,las maravillas que esconde en sus márgenes,detrás de la vegetación.
Besos